Fernando Alturria combatió en la Guerra de Malvinas en 1982 como cabo del Regimiento de Infantería 12 de Mercedes, Corrientes. Participó del combate en Pradera del Ganso (Goose Green), una de las batallas más cruentas del conflicto. Allí perdió la vida José Honorio Ortega, el único santacruceño caído en combate, a quien Fernando homenajeó durante décadas desde el Centro de Veteranos que presidió y que hoy lleva su nombre.
Tras su regreso, decidió dedicar su vida a honrar a sus compañeros y a mantener viva la memoria de la gesta. Y lo hizo desde todos los ámbitos: en escuelas, en actos oficiales, en actividades culturales, deportivas y barriales, siempre con el mismo compromiso y humildad.

Nacido en Buenos Aires, Fernando se radicó en Río Gallegos a fines de los años ’80 y se convirtió en un referente respetado y querido por toda la ciudad. Durante años presidió el Centro de Veteranos de Guerra “Soldado José Honorio Ortega”, impulsó proyectos de educación con eje en Malvinas y fue reconocido formalmente por autoridades provinciales como “Héroe de Malvinas” y referente nacional.
Pero su mayor orgullo fue el afecto de su comunidad. Cada vecino, cada niño que lo escuchó hablar en un acto escolar, cada bandera que lo vio marchar en silencio, lo recordará como un hombre íntegro y profundamente humano.

“Mi alma nunca se fue de Malvinas”
En enero de este año, Alturria volvió a pisar suelo malvinero en un viaje profundamente simbólico. “Viajando a reencontrarme con aquel joven soldado de 19 años y a rendirle el justo homenaje a los mártires que son los centinelas eternos en nuestras islas Malvinas”, escribió antes de partir.
Visitó Pradera del Ganso, el cementerio de Darwin, y el lugar donde fue capturado en 1982. Fue recibido con cariño a su regreso, reflejo del respeto que su pueblo le tenía. No era la primera vez que regresaba: en 2015 viajó acompañado por alumnos de la Escuela N°78, como parte del proyecto educativo “La vida de un héroe”, experiencia que quedó registrada en el documental Un viaje a Malvinas.

El homenaje más íntimo: la voz de su hija
Su hija, Carolina Alturria, compartió un mensaje profundamente emotivo en redes sociales. “Hoy no te tenemos físicamente, pero es imborrable tu amor, tu entrega, tus valores, tus acciones que dieron frutos, todo tu legado. Dejaste la vara muy alta, no hay comparación y como te dije al despedirnos: es un honor ser tu hija”, escribió, acompañando el mensaje con fotos de un viaje compartido a las islas.
Y agregó: “Anda que mami, seguro te está esperando con unos mates. Vayan a pelear a ver quién pone el agua primero. Te amo, mi héroe”.
Reconocimiento oficial y duelo provincial
El Gobierno de la Provincia de Santa Cruz decretó tres días de duelo, reconociendo “su compromiso con la malvinización, su impulso en la creación de espacios de memoria, y su calidez humana”, y señalando que su figura representa “un símbolo de unidad, entrega y dignidad para todo el pueblo santacruceño”.
El gobernador Claudio Vidal también expresó su pesar: “Tuve el privilegio de compartir momentos con él, de escucharlo, de verlo emocionarse hablando de sus compañeros caídos. Fernando no solo estuvo en Malvinas: peleó cada día por mantener viva la llama, por enseñar, por unir generaciones”.

“Su voz seguirá sonando cada 2 de abril”
Desde la comunidad educativa, también se multiplicaron los mensajes de despedida. Una escuela que lo tuvo como referente expresó:
“Fernando Alturria ya no está físicamente, pero su voz seguirá sonando cada 2 de abril, cada vez que flamee una bandera, cada vez que un niño aprenda que las Malvinas fueron, son y serán argentinas”.
Un legado que trasciende generaciones
Murió el 26 de junio del 2025, en Río Gallegos, la ciudad “más Malvinera del país”, así como el mismo lo proclamaba. Lo acompañaron cientos de vecinos, veteranos, funcionarios, familiares, amigos y muchísima gente que tocó con sus enseñanzas y ejemplo.


Fernando Alturria malvinizó todo lo que tocó: la escuela, el club, la plaza, el barrio, el aula. En cada espacio dejó una semilla de memoria, dignidad y soberanía. Su partida es una pérdida profunda para Santa Cruz, pero su legado seguirá vivo mientras haya alguien que recuerde, que enseñe, que cuente, que luche. Fernando Alturria será siempre parte de la historia. Un héroe con rostro humano, un vecino que se convirtió en símbolo. Un hombre que nunca dejó de pelear.






