Hay noches en las que todo cambia. Para Luis González, esa noche fue la de su audición en La Voz Argentina, el exitoso programa de Telefe. Conmovió al jurado completo con una poderosa interpretación de “The Best” de Tina Turner, y también con su historia de vida, su voz y su humildad.
Tiene 40 años, nació en Río Gallegos, y dejó claro que el talento del sur argentino puede llegar muy lejos. “No fue perfecto!, según sus propias palabras, “pero fue auténtico”, y eso bastó para que Lali, La Sole, Miranda y Luck Ra quisieran tenerlo en sus equipos. Finalmente, eligió a Soledad Pastorutti, a quien siente cercana desde sus inicios cantando zambas y chacareras.

Luis no es solo un cantante. Es padre, esposo y trabajador de los escenarios pequeños, como bares y eventos locales. Toca en la banda McFly, y se formó en el Colegio Salesiano de Río Gallegos. “Cuando miro a mi hija pienso que me gustaría dedicarle más tiempo”, confesó entre lágrimas en su presentación.
Casado hace 13 años con Vanesa Carbone, a quien conoció trabajando en el programa “Fort con Caviar” de Ricardo Fort, la pareja comparte una hija de 7 años, Malú, con quien Luis suele cantar. “Es el amor de mi vida, un gran papá, pero sobre todo un gran artista”, dijo Vanessa, emocionada. Malú, por su parte, también expresó su orgullo: “Es el amor de mi vida”.
El matrimonio celebró su unión con una ceremonia íntima en 2014. Los anillos fueron bendecidos por el padre Sergio Soto, tío de Luis y reconocido sacerdote de Río Gallegos, quien también fue quien le regaló su primera guitarra y lo impulsó en la música desde niño.

Del sur al país
Aunque comenzó estudios universitarios en economía en La Plata, y más tarde en educación física y música, Luis se define como una persona dispersa. “Me costaba concentrarme, me pasaba viendo series como Friends”, contó. Pero la música siempre fue un refugio, y su familia son el motor que lo impulsa.
“Hasta ahora es una experiencia hermosa”, dijo luego de su presentación. Y si algo quedó claro, es que Luis González no solo canta con el alma, sino que también representa con orgullo a Santa Cruz y a su gente.






