La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) protagonizan un fuerte cruce público por la actual política de incorporación y despido de personal en el organismo. Mientras el sindicato denunció la designación de militantes libertarios sin formación técnica y con sueldos millonarios, desde el organismo salieron al cruce y defendieron el ingreso de profesionales validados por organismos internacionales.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, fue contundente: “Se cae el relato del Gobierno. Están despidiendo a personal altamente calificado y en su lugar ingresan sin control militantes con sueldos millonarios y sin ninguna formación”. Según detalló, se trata de al menos 20 personas designadas como asesores, con sueldos de hasta 4 millones de pesos, en el marco de lo que calificó como un proceso de “acomodo masivo” en el Estado.
Aguiar denunció además que las incorporaciones se dan en medio de un fuerte desfinanciamiento del organismo, con vehículos fuera de servicio por falta de mantenimiento y áreas críticas como el centro de capacitación de controladores aéreos “seriamente comprometidas”. “Mientras tanto, la mayoría de los trabajadores reclaman una recomposición salarial que les permita acceder a la Canasta Familiar”, agregó.
Desde ATE también advirtieron que el diálogo con las autoridades está interrumpido y anticiparon que evaluarán medidas de acción directa con alcance nacional.

La respuesta de ANAC
La respuesta desde la ANAC no tardó en llegar. A través de fuentes oficiales, el organismo desestimó las denuncias y apuntó directamente contra el sindicalismo. “Este año se desvincularon 75 personas, muchos afiliados a ATE, sin formación técnica suficiente ni función real. Muchos de estos puestos respondían más a criterios políticos o sindicales que a necesidades operativas concretas”, señalaron.
Según la ANAC, los 24 técnicos incorporados hasta ahora “lo hicieron a través de la validación técnica de organismos internacionales” y se trata de profesionales que “no vinieron a hacer política ni a responder a sindicatos, sino a trabajar para la seguridad operacional del sistema”.
“Se les acabó el kiosco kirchnerista de la estructura inflada y la planta paralela sin funciones”, afirmaron. También acusaron a ciertos sectores gremiales de “desear que ocurran tragedias” para responsabilizar al Gobierno por los recortes de personal.
“Ahora hay una reestructuración real. Se están ordenando las áreas críticas cuidando la seguridad operacional en serio, no con discursos vacíos. Si eso incomoda a ciertos gremios, es porque se les acabaron los privilegios”, sentenciaron desde el organismo que depende de la Secretaría de Transporte de la Nación.






