Hace 17 años, la CC -Ari, en la figura de Lilita Carrio realizaba la primera denuncia contra la cartelizacion de la obra pública y se iniciaba un proceso judicial que finalmente culminó con la ratificación de la condena a 6 años de prision e inhabilitacion perpetua a ocupar cargos públicos para Cristina F de Kirchner, por parte de la Corte Suprema.
Cuando pocos se animaban a denunciar al entonces omnipresente kirchnerismo, cuando los que lo hacían eran tratados de locos/as por los funcionarios y los medios acólitos, muchos amenazados y presionados, la Coalición Cívica y sus referentes entre ellos Lilita, Paula Oliveto, Mariana Zuvic, persistieron en la búsqueda de la verdad, aportando pruebas y testimonios para mantener la causa en pie.
Esto no fue LAWFARE, como tantas veces se pretendió desligitimar desde el kirchnerismo, esta y otras tantas denuncias que todavía continúan tramitandose. Los santacruceños no necesitábamos un juicio para comprobar que existio la corrupción en la obra pública. La vivíamos y padecíamos permanentemente y en carne propia con rutas otorgadas para su construcción y sin finalizar, como el tramo Caleta a Comodoro Rivadavia, encandalosamente pagado y que hoy todavía lo padecen los vecinos al no estar concluida. Sirva este ejemplo, para citar a las 51 licitaciones entregadas en Santa Cruz a Lázaro Baez por parte de Vialidad Nacional. La cantidad de por si asombra y es el dato mas irrefutable sobre el direccionamiento de la obra pública en beneficio de Lázaro Baez, Néstor y Cristina Kirchner.
Hoy no está en peligro la democracia, esta fortalecida. Aunque tarde y lenta, la justicia finalmente ha actuado como corresponde ante lo evidente y ha recuperado un poco de la credibilidad tantas veces perdida, por no castigar a lo corruptos, por protegerlos, por temor al poder político.
Una democracia fortalecida pone freno a todo intento de prepotencia e impunidad de quienes gobiernan.
A los de antes y a los de hoy.






