El empresario santacruceño deberá cumplir más de seis años de condena por lavado de dinero en la causa conocida como “La Ruta del Dinero K”.
El Tribunal Oral Federal N°4, presidido por el juez Néstor Costabel, ordenó la detención inmediata de Lázaro Báez tras quedar firme su condena a diez años de prisión por lavado de dinero. La Gendarmería Nacional ejecutó el operativo este miércoles en El Calafate, donde Báez cumplía arresto domiciliario, y lo trasladó al Escuadrón 42 “Cabo Víctor Manuel Guerrero”. Su destino final será la Unidad Penal Federal N°15 de Río Gallegos.
La orden fue firmada también por los jueces Ricardo Basílico y Fernando Canero, y establece que Báez deberá cumplir lo que resta de su condena —más de seis años— en una cárcel común. La medida responde a un pedido del fiscal Abel Córdoba, quien solicitó formalmente el cómputo de pena y su cumplimiento efectivo en el Servicio Penitenciario Federal.

Báez, de 69 años, residía en una casona frente al Lago Argentino, sobre la costanera “Presidente Néstor Kirchner”. La vivienda, de diseño moderno y alta seguridad, era monitoreada mediante una tobillera electrónica. Allí fue notificado de la resolución judicial mientras se encontraba acompañado por su custodia privada y su pareja.
La condena quedó firme tras el rechazo de los recursos presentados por su defensa ante la Corte Suprema. El fallo, respaldado por los jueces Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y dos conjueces, confirmó la sentencia por una maniobra de lavado de más de 60 millones de dólares entre 2010 y 2013. Solo el juez Carlos Rosenkrantz votó en disidencia.
El caso, ampliamente conocido por las imágenes difundidas en televisión que mostraban a allegados de Báez contando dinero en “La Rosadita”, determinó que existió una estructura criminal organizada. A través de Austral Construcciones y la financiera SGI, se llevaron adelante maniobras para expatriar y reingresar fondos ilícitos por casi 55 millones de dólares.
Con la resolución del Tribunal, Báez deja definitivamente su domicilio en El Calafate y vuelve al sistema penitenciario común, donde deberá cumplir el resto de su condena por uno de los casos más emblemáticos de corrupción en Argentina.






