En un acto encabezado por el gobernador Claudio Vidal, el Gobierno de Santa Cruz, entregó este miércoles, 22 viviendas en El Chaltén, a través del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV). Para muchas familias, fue el cierre de una larga etapa de espera. En diálogo con Infomedia24, cuatro adjudicatarios relataron cómo vivieron este momento tan esperado.
Paola Soto, visiblemente emocionada, expresó a este medio: “Hace años que esperaba esto, es un sueño hecho realidad. Vine a pintar mi casa día y noche, pasé horas acá. Hoy, recibiendo los papeles en mis manos, digo: ‘Wow, se cumplió el sueño de tantos años, para mí y para mis hijos”.
Soto, quien vive en El Chaltén desde 2006, agregó: “Este es mi lugar. Trabajo en la municipalidad y ya me quedé acá. Anoche vinimos con mis hijos a limpiar, ya dando los últimos detalles. Acondicionamos la casa a nuestro gusto, con los colores que elegimos juntos. Estoy muy feliz”, dijo.
Por su parte, Tomás Vargas también celebró este paso importante para su familia: “Hace más de 20 años que estoy en El Chaltén. Tener la casa propia cambia todo, ya no es como alquilar. Ahora uno paga algo que es para uno, para sus hijos. Estoy más feliz por ellos que por mí. La verdad, muy contento”.
Su hija, también presente en el acto, expresó conmovida: “Papá la peleó hasta el final. Estoy más feliz por él que por mí. Le agradezco mucho.”
Natalia Bulacios, otra de las beneficiarias, compartió su historia: “Siento una alegría enorme. Vivimos alquilando 18 años. Vine con mi hija cuando tenía un año, hoy tiene 19. Después tuve dos hijos más acá. Hoy por fin tenemos estabilidad, con lo difícil que es alquilar, después de tantas mudanzas”, sentenció.
La vecina agregó: “Mis hijos están felices de tener su lugar. De a poquito vamos comprando lo necesario, pero ya estamos dentro de casa, con lo nuestro. No hay apuro por lo demás. Es como un sueño cumplido y ojalá que todos tengan la oportunidad de tener su casa propia”.

María Claudia Soto, que también recibió su vivienda, recordó cómo fue el proceso con el IDUV:
“Soy de Buenos Aires y hace 17 años que estamos acá. En 2009 mi marido se anotó y todos los años íbamos renovando la carpeta. Cuando nos dijeron que nos daban la casa, elegimos eso y no el terreno. Ya fuimos, pintamos, llevamos cosas. Solo falta la llave. Re contenta”.
Soto destacó que sus hijos también pudieron acceder a la tierra gracias a los programas de adjudicación: “Mis tres hijos ya tienen su casita. Muy agradecida al intendente”.
Para estas familias, recibir su casa propia no es solo un paso administrativo o económico. Es, como lo dijeron todos, una forma de empezar una nueva vida, con estabilidad, esperanza y pertenencia. En palabras de Tomás: “Nunca es suerte, siempre es Dios. Y siempre hay que tener fe”, concluyó.






