Crigal, el equipo de básquet adaptado de Río Gallegos, atraviesa uno de los momentos más destacados de su historia reciente. Luego de haber ascendido en 2023 a la Primera División del básquet adaptado argentino —la máxima categoría a nivel nacional—, el equipo logró este año una clasificación histórica entre los nueve mejores del país.

Luciano Dallafontana, referente del club, explicó que este logro superó ampliamente las expectativas: “No teníamos tantas expectativas porque tenemos un equipo muy austero por la situación que estamos viviendo todos, pero la verdad que nos sorprendimos a lo largo del año porque hoy nos encontramos entre los nueve mejores del país”, afirmó.
El próximo desafío será en casa: el 30 y 31 de agosto se disputará en Río Gallegos el Play-In, una instancia clave que definirá qué equipos avanzan al Super 8, la etapa más competitiva del torneo nacional. “Seguramente viene Bahía Blanca y un equipo de Almirante Brown también de Provincia de Buenos Aires. Estamos motivadísimos sabiendo que estamos en la división más importante del básquet adaptado argentino”, señaló Dallafontana.
Más allá del rendimiento deportivo, Crigal vive este momento con un orgullo especial: lo hace con jugadores formados íntegramente en la institución. “En la Liga Nacional como le pasa a Hispano y a otros equipos siempre hay refuerzos, extranjeros. Nosotros ya lo hemos hecho. Pero hoy, el orgullo del cuerpo técnico, la dirigencia y de toda la comunidad es que estamos jugando con atletas formados acá, y eso es un orgullo tremendo”, remarcó.

En medio del esfuerzo, también hay gestos que marcan la diferencia. Hace pocos días se viralizó un video que mostraba a dos atletas del club desplazándose con dificultad por la nieve para asistir al entrenamiento. Para Dallafontana, ese compromiso resume el espíritu del equipo: “Esas cositas marcan la diferencia. Los chicos no se quieren perder entrenamientos y nosotros motivamos a que eso no suceda”.
El acompañamiento de la comunidad también ha sido fundamental, sobre todo cuando se trata del alto costo del equipamiento. En este sentido, Dallafontana agradeció el apoyo del Gobierno Provincial, de la Municipalidad y, especialmente, destacó una historia que conmovió a todo el equipo: “Tenemos un chico de Río Turbio que se llama Federico Gaitán, y por él se hizo una pueblada tremenda. Su tía, Nina Gaitán, lideró una campaña para juntar fondos y comprarle su silla. Aprovecho para mandarle un saludo y mi admiración. Federico pronto va a venir a buscar su silla y es un joven en el que tenemos muchas esperanzas deportivas”.
El camino de Crigal demuestra que, incluso en contextos adversos, el trabajo colectivo, el compromiso y el amor por el deporte pueden abrirse paso hasta lo más alto del podio nacional.






