Este jueves 7 de agosto, Río Gallegos vive una nueva edición de las fiestas patronales en honor a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, una figura profundamente arraigada en la fe popular argentina, especialmente en contextos de crisis y dificultades laborales.
La jornada comenzó anoche, a las 23:30, con una procesión de apertura y continuó este jueves con distintas ceremonias religiosas oficiadas por sacerdotes de la ciudad. La actividad central tendrá lugar a las 16:00 con una caravana de vehículos que partirá desde la Catedral hasta el Santuario de San Cayetano, ubicado en Jofré de Loaiza 921.


A las 18:00 se celebrará una misa presidida por el padre Daniel de Ledesma, y la ceremonia culminará con la misa principal a las 20:00, a cargo del obispo de la diócesis de Río Gallegos, Monseñor Ignacio Medina. Este año, el lema elegido es “Con San Cayetano, peregrinos de esperanza”.
Como parte de la celebración, FM Presencia acompañará en vivo la caravana, con un programa especial desde las 15:30 horas que incluirá oraciones, lecturas de la vida del santo, canciones y mensajes de oyentes. La iniciativa busca que quienes participen en sus autos puedan seguir la transmisión sintonizando la radio. Además, se invita a la comunidad a enviar intenciones, pedidos y agradecimientos al número 2966 57-7651.

¿Quién fue San Cayetano?
Cayetano de Thiene nació en 1480 en Vicenza, Italia. Abogado y luego sacerdote, dedicó su vida a los más necesitados. Fundó la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos y promovió obras de caridad en tiempos difíciles. Murió el 7 de agosto de 1547 y fue canonizado en 1671.
En Argentina, su figura tomó fuerza en los años 30 del siglo pasado, en medio de una fuerte crisis económica. Fue entonces cuando el sacerdote Domingo Falgioni difundió su imagen como intercesor por el trabajo y el alimento. La imagen del santo con el Niño Jesús en brazos y una espiga de trigo se convirtió en un símbolo de esperanza para los sectores populares.
Hoy, su santuario principal en el país se encuentra en el barrio porteño de Liniers, pero su devoción se extiende a todo el país, incluida Santa Cruz, donde cientos de fieles se acercan cada año para renovar su fe y pedir, una vez más, “pan y trabajo”.






