Enrique Jamieson, presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos y máxima autoridad de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz, expuso para Infomedia24 la realidad del campo, tras la posible permeabilización de la barrera sanitaria en la Patagonia.
Afirmó que existe una postura unificada del bloque patagónico frente a una amenaza que consideran inminente para la sanidad ganadera del sur argentino.
“La barrera sanitaria no se va a levantar –aclara-, pero se quiere, de alguna manera, permeabilizar a través del ingreso de algunos cortes vacunos con hueso. Y eso para nosotros es un riesgo innecesario”.

La medida, conocida como Resolución 180 y luego suspendida provisoriamente mediante la 186, vence su prórroga el próximo 16 de junio. El sector agropecuario patagónico teme que, una vez vencido ese plazo, el gobierno nacional avance con una decisión que pondría en jaque décadas de trabajo sanitario. “Esto no es el capricho de una provincia —advierte Jamieson—. Es el 33% del territorio nacional el que está en contra de esta medida porque puede afectar las exportaciones”.
El estatus sanitario de la Patagonia, libre de fiebre aftosa sin vacunación, permite que los productos ovinos —como la carne y la lana— lleguen a mercados premium internacionales. “Este privilegio de haber defendido esta zona y haber cuidado de no tener aftosa nos permite llegar a los mejores mercados para trasladar toda nuestra producción ovina. Inclusive, en algunos casos, hasta la lana, porque hay países que no compran lana si viene de zonas con focos de aftosa”.
El riesgo de perder ese reconocimiento internacional no es menor, y se sumaría a un contexto que ya golpea duramente al campo: “Perdimos la Ley Ovina, perdimos el Plan Lanar, venimos de un tipo de cambio con una brecha del 120%, contingencias climáticas, etc. La producción ovina no está ajena a la situación del país. Y a todo este combo, agregarle este riesgo innecesario es poner en peligro toda la cadena”, lamentó.

Jamieson también se refirió a la dimensión económica y geopolítica del conflicto. Señaló que, si bien la producción ovina es la más afectada por este tipo de medidas, la bovina también podría sufrir serias consecuencias: “La mayor cantidad de producción bovina está sobre la cordillera, desde Neuquén a Tierra del Fuego. Esto afectaría seriamente la rentabilidad y pondría en riesgo muchas industrias posteriores”.
“El productor es la punta del iceberg —remarcó—. Después viene la industria frigorífica, la lanera, todo lo que es el acarreo, la producción, el preparado, el hilado. Necesitamos tener un marco jurídico a largo plazo, y en este caso, un marco sanitario a largo plazo. Porque si vos estás y no sabés si invertir o no, ¿qué industria va a invertir si no sabe si la producción va a salir o no?”.
Frente a quienes defienden la apertura parcial con el argumento de bajar el precio de cortes populares como el asado, Jamieson fue tajante: “Está todo muy carterizado. Sopesar por ahí una pequeña baja contra toda la producción regional es bastante mezquino”.
Para el titular de la Federación Agropecuaria, la solución está en avanzar con una estrategia ordenada y progresiva desde el norte del país hacia el sur, como lo hizo Brasil: “Brasil no dijo ‘soy libre de aftosa’ de un día para el otro. Fue avanzando en estados, fue corriendo esa barrera, dejó de vacunar y después se declaró libre. Nosotros proponemos lo mismo. Hay que liberar la zona norte, no ensuciar la Patagonia”.
A pesar del panorama incierto, Jamieson valoró la respuesta del sector y el diálogo con los gobiernos provinciales: “Lo que logró esta situación fue unir a todas las provincias. Estamos trabajando en un bloque patagónico con todas las federaciones. Y a su vez, en Santa Cruz, venimos trabajando con el gobierno provincial a través del Consejo Agrario. Inclusive hoy tengo reuniones con la ministra de Producción y el ministro Coordinador”.
Para finalizar, volvió a poner el foco en los peligros de modificar el estatus sanitario sin un plan sólido y transparente: “Del momento en que se perfora la barrera, cualquier servicio sanitario internacional puede cuestionarnos. Y ningún mercado te lo va a decir por anticipado. Pero el día que aparezca un foco, estamos todos complicados”.






