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El pichón de macá tobiano no pudo adaptarse y murió en Isla Pavón

Rocky era un pichón de macá tobiano rescatado en la meseta El Asador y trasladado a la estación de piscicultura de Piedra Buena para su recuperación. Pese al esfuerzo del equipo del Proyecto Macá Tobiano, no logró adaptarse y murió. “No hablamos de fracasos sino de aprendizaje”, sostuvo la veterinaria Gabriela Gabarain, en el marco del trabajo de conservación de esta especie en peligro crítico de extinción.

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El pequeño macá tobiano rescatado en la meseta El Asador y bautizado como Rocky no logró sobrevivir, según confirmó la veterinaria Gabriela Gabarain. El ave, que no podía volar debido a una lesión, fue trasladada a la estación de piscicultura municipal en Isla Pavón, donde fue cuidado durante semanas, pero no logró adaptarse a las nuevas condiciones.

“Entiendo que la noticia de que Rocky se murió es una tristeza para nosotros y para toda la localidad”, expresó Gabarain, quien formó parte del equipo del Proyecto Macá Tobiano que lo asistió. “Son cosas que pueden pasar trabajando con especies en peligro crítico, muy delicadas”, agregó.

Rocky había sido rescatado a comienzos de marzo tras un ataque de un quetro y el posterior abandono de sus padres. Fue trasladado en un operativo especial a la estación de recría del Programa Patagonia, que coordina la Fundación Aves Argentinas. Allí, compartió espacio con otros tres pichones, aunque su proceso fue distinto desde el inicio debido a que no podía volar.

Tras la liberación de los demás macáes en el estuario del río Santa Cruz, Rocky fue derivado a Piedra Buena con la esperanza de que pudiera recuperarse durante el invierno. En la estación se acondicionaron piletas especiales y el ave fue atendida con dedicación. Sin embargo, el estrés, el cambio de ambiente y las bajas temperaturas pudieron haber influido en su deterioro.

“No hablamos de fracasos sino aprendizaje. Cada pichón nos enseña hasta que podamos desarrollar la metodología indicada para proteger a la especie”, explicó Gabarain.

La veterinaria también destacó el compromiso de la comunidad con el cuidado del pichón: “Quiero resaltar que no hubo mala intención por ninguna parte ni tampoco falla humana, sino que son cosas que pueden pasar”.

Desde el Programa Patagonia, reconocieron que “su historia no tuvo el final que queríamos pero nos permite aprender mucho del proceso para estar mejor preparados”. De cara a la próxima temporada, el equipo ya proyecta nuevas estrategias, entre ellas, el desarrollo de cultivo de alimento vivo para mejorar las condiciones de cría de esta especie en grave peligro de extinción.

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