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De un ACV hemorrágico a nadar en aguas heladas: la historia de “Mavi”

En 2018, un ACV hemorrágico cambió radicalmente la vida de María Victoria Godoy. Hoy compite en lagos patagónicos y se prepara para nuevos desafíos.

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En 2018, un ACV hemorrágico cambió radicalmente la vida de María Victoria Godoy. A pesar de pérdidas sensoriales, problemas de memoria y múltiples secuelas físicas, encontró en la natación en aguas frías un motor para seguir adelante. Hoy compite en lagos patagónicos y se prepara para nuevos desafíos.

María Victoria, una mujer formada y dedicada al arte, enfrentó un coma de un mes y tres operaciones cerebrales tras su ACV. La intervención le dejó secuelas profundas: perdió la sensibilidad al calor y al frío, el olfato, gran parte de la visión y su memoria a corto y largo plazo se vio afectada. Además, tuvo que reaprender a hablar a través de estimulación cognitiva.

Lejos de rendirse, descubrió en la natación una nueva razón para vivir. Lo que comenzó como rehabilitación en pileta, se transformó en un desafío mayor: nadar en aguas abiertas y heladas. Con el acompañamiento y el aliento de su “padrino de la natación”, Mariano, en Lago Puelo, pasó de nadar 400 metros a competir en pruebas de 1.500 metros. Actualmente se entrena para enfrentar una distancia de 3.800 metros.

“El agua me calma los dolores y me hace sentir viva”, asegura. Lo que para otros sería un obstáculo —la temperatura helada— para ella es un alivio: “Afuera no siento nada, pero en el agua es otro mundo”.

Además, convive con diabetes y cuenta con la compañía de Ramona, su perra guía terapéutica, entrenada para detectar descompensaciones: “Cuando se apoya en mí, sé que algo no anda bien”, explica.

A pesar de las dificultades, María Victoria se muestra alegre y conversadora, rodeada del apoyo de terapeutas, amigos, su perra guía y su compañero de vida, Cholo.

Con humor, dice que una de sus sensaciones favoritas es el castañear de dientes cuando el frío le estremece el cuerpo.

Su mensaje final es un ejemplo de resiliencia y amor propio: “Es disfrutar el día, pensar en uno mismo y creerse que uno puede. Vivo el hoy con muchísimo amor”.

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