Mientras los nadadores desafían los 3°C del agua del Lago Argentino en la Winter Swimming World Cup Argentina 2025, un grupo de médicos y técnicos trabaja en simultáneo en un estudio sin precedentes: entender qué sucede exactamente en el corazón y los pulmones de quienes se sumergen en condiciones extremas, sin trajes de neopren.
“Nos empezamos a preguntar qué pasa con el agua fría en el cuerpo humano. En especial en el pulmón, donde la bibliografía menciona la posibilidad de edema por exposición al frío, pero los datos son contradictorios. No hay consenso, así que decidimos investigar nosotros mismos”, explicó a Infomedia24, Eduardo Filipini, cardiólogo de Cardiopatagonia y uno de los impulsores del estudio.
El equipo, compuesto por más de 12 especialistas —entre ellos cardiólogos, kinesiólogos y expertos en imágenes de Santa Cruz, Buenos Aires y Estados Unidos— realiza ecografías pulmonares y cardíacas antes y después de cada carrera.
“Estamos aplicando tecnología STRAIN, que detecta anormalidades cardíacas imperceptibles al ojo humano. Requiere imágenes de altísima calidad y un procesamiento preciso, y eso es lo que estamos logrando acá”, detalló Eduardo.
Una base de datos inédita
Con más de 100 nadadores inscriptos y un promedio de tres carreras por persona, el equipo calcula recolectar entre 250 y 300 estudios completos, una base de datos científica sin precedentes en el contexto del nado en aguas frías.
“Esto surgió porque los nadadores nos pedían aptos médicos para competir. Pero no hay información concreta sobre lo que sucede con el cuerpo en estas condiciones. Entonces no sabíamos si el apto tradicional alcanzaba. Esa fue la semilla del proyecto”, contó el médico.
El interés en la comunidad médica es alto. La idea es presentar un informe preliminar en el próximo Congreso de la Sociedad Argentina de Cardiología, en octubre.
“Nos gustaría llegar con los primeros resultados a ese congreso, que es uno de los más importantes de Latinoamérica. No me quiero adelantar a conclusiones, pero con que sea un estudio sólido, ya me doy por satisfecho”, agregó.
Colaboración activa de los deportistas
El compromiso de los nadadores ha sido fundamental para el avance de la investigación. A pesar del cansancio y la hipotermia post-carrera, colaboran activamente en los estudios.
“Apenas salen del agua, los medimos. Entre que terminan la competencia y llegan a la carpa médica, pasa un minuto y medio, máximo dos. Luego hacemos las ecografías en apenas cuatro minutos”, explicó.
“Están fatigados, helados, pero todos quieren participar. Nos preguntan cómo están, si vemos algo raro, se interesan muchísimo. La predisposición fue increíble”, destacó.
Los especialistas creen que esta información será valiosa también desde una perspectiva preventiva.
“Esta es una actividad extrema que claramente necesita un acondicionamiento previo. No puedo decir todavía si es recomendable o no, pero sí que requiere una preparación adecuada. Hoy estamos aprendiendo mucho, y eso ya es valioso”, afirmó el cardiólogo.
Un deporte que desafía y enseña
Además del valor científico, el estudio busca generar conocimiento para mejorar la seguridad de quienes practican este deporte creciente.
“Los nadadores de aguas heladas tienen un enorme control sobre su cuerpo. Saben que, aunque haya seguridad, enfrentan riesgos. Por eso quieren entender cómo responde su organismo y estar informados”, dijo Filipini.
“Este es el primer estudio de este tipo en Argentina. Y estamos orgullosos de hacerlo aquí, en la Patagonia, junto al glaciar”, cerró.






