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Un regalo de invierno en San Julián: Se realizaron nuevos avistajes de ballenas en la Bahía

Cinco ejemplares de ballena franca austral fueron avistados en la bahía de Puerto San Julián, frente al Faro de Cabo Curioso. Desde el Parque Interjurisdiccional Marino Makenke destacaron la importancia de su preservación y brindaron recomendaciones para un avistamiento responsable.

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Como cada invierno, el mar frente a Puerto San Julián vuelve a llenarse de vida con la presencia de las ballenas franca austral (Eubalaena australis). Ayer, personal del Parque Interjurisdiccional Marino Makenke (PIMM) y guardaparques lograron registrar a cinco ejemplares cerca del emblemático Faro de Cabo Curioso, dentro del sector norte del parque y en las inmediaciones del circuito costero.

Desde el PIMM recordaron que su observación en esta zona “ha sido recurrente en los últimos cinco años”, particularmente durante el mes de julio, cuando estos gigantes marinos transitan la costa santacruceña en su ruta migratoria. “Estas ballenas están siempre, no es que esto sea una novedad”, explicó Juan Jones, guardaparque del parque, en diálogo con La Mañana Líder de San Julián. “Lo que venimos ajustando con los años es la fecha de su paso”, agregó.

Jones remarcó que la ballena franca austral es la misma especie que suele observarse en Península Valdés o Puerto Madryn, y que migra estacionalmente entre las zonas antárticas —donde se alimentan de plancton— y las aguas más templadas del norte, donde se reproducen y amamantan a sus crías.

Una de las herramientas clave en el seguimiento de estos mamíferos es la fotoidentificación: “Las callosidades blancas en su cabeza son como una huella digital, ninguna ballena es igual a otra. Con una buena foto podemos saber quién es, su edad y cuánto hace que se la viene viendo”, explicó el guardaparque, destacando la importancia de los bancos de datos y el monitoreo constante.

Patrimonio natural e historia

La charla también permitió recuperar el vínculo histórico entre el ser humano y estas criaturas. “Durante siglos fueron cazadas por su grasa, que era el combustible de la época. El mar era el petróleo del pasado”, afirmó Jones, y recordó que en 1829 Luis Vernet, gobernador de las Islas Malvinas, prohibió la caza de ballenas en la región. “Fue el primer evento de defensa de los bienes naturales de Argentina”, subrayó.

Jones también destacó el potencial del avistamiento de ballenas para el desarrollo del turismo sustentable en la zona. “No se van a quedar todo el año, pero sí podemos decir que durante julio están cerca de San Julián. No hay que pensar solo en las ballenas; tenemos la pingüinera más cercana a la Ruta 3, delfines, toninas, cormoranes… San Julián ya es un destino privilegiado para el turismo de naturaleza”.

Recomendaciones para disfrutar y cuidar

Desde el parque y en la entrevista radial se brindaron algunas recomendaciones para quienes se acerquen al circuito costero a observar a las ballenas:

Acceder al parque por el camino de Playa La Mina desde Ruta 3, más consolidado y seguro, debido a la presencia de barro en el trayecto habitual.

No usar drones dentro del área protegida sin autorización previa.

No acercarse demasiado a los acantilados, ya que son activos y con riesgo de desmoronamiento.

Consultar tablas de marea, ya que en marea alta hay mayor posibilidad de avistamientos cercanos a la costa.

Llevar binoculares, cámara y, sobre todo, respeto por el entorno.

No dejar basura.

“Esto es un regalo para los sanjulianenses. Poder verlas desde la costa, en libertad, sin que estén heridas ni varadas, es un privilegio que tenemos que cuidar”, expresó Jones.

Loros barranqueros

El guardaparque también hizo referencia a una presencia inusual: la del loro barranquero. “Los venimos siguiendo desde 2022. Cada año son más. No sabemos si están de paso o si podrían formar una colonia estable. Se los está viendo cada vez más cerca del centro urbano, probablemente aprovechando la flora exótica para alimentarse”, explicó.

Para Jones, todo esto es una oportunidad para “poner en valor lo que tenemos al lado de casa”. “Estamos en un lugar privilegiado. La gente de San Julián tiene que sentirse parte de este patrimonio natural, y eso empieza con el conocimiento y el respeto por lo que nos rodea”.

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