Se cumplen mañana diez años de la primera marcha de Ni Una Menos, el movimiento que se gestó a raíz del femicidio de Chiara Páez, una adolescente santafesina de 14 años que fue asesinada por su novio en 2015. Aquella manifestación marcó un antes y un después en la visibilización de la violencia de género en Argentina y se convirtió en una fecha clave para el movimiento feminista.
Sin embargo, el balance de esta década es alarmante: entre el 3 de junio de 2015 y el 30 de mayo de 2025 se registraron 2.590 femicidios, femicidios vinculados y trans/travesticidios en todo el país. Esto equivale a una víctima cada 33 horas, según reveló el último informe del Observatorio Mujeres, Disidencias y Derechos de la organización MuMaLá.

El relevamiento señala además que más de 2.700 niñas, niños y adolescentes quedaron huérfanos como consecuencia de estos crímenes. También se registraron 2.647 intentos de femicidio y se advirtió que el 9% de los agresores pertenecía a fuerzas de seguridad, en muchos casos utilizando su arma reglamentaria.
“Cada una de estas muertes representa una vida truncada, una familia devastada y un Estado ausente”, señala el documento. Desde MuMaLá advierten que la violencia machista persiste como una problemática estructural y acusan al actual gobierno nacional de desmantelar programas clave que brindaban asistencia y contención a las víctimas.
En ese contexto, la organización volvió a exigir que se declare la Emergencia Nacional por Violencia de Género y que se restituyan las áreas estatales recortadas en los últimos seis meses. “No aceptamos ni una muerte más. No callamos. No retrocedemos”, afirmaron en su comunicado.






