En el marco del Día Mundial de la Lucha Antitabáquica, el Rotary Club de Río Gallegos organizó una jornada comunitaria para promover hábitos saludables y desalentar el consumo de tabaco, especialmente entre los jóvenes. El evento contó con el respaldo de la Municipalidad de Río Gallegos, el Ministerio de Salud provincial, el Grupo Buen Día Vida, organizaciones vinculadas a enfermedades poco frecuentes, y una gran cantidad de emprendedores y artesanos que ofrecieron actividades alternativas para “salir de la rutina y evitar fumar”.
“La idea es crear espacios donde se celebre la decisión de dejar de fumar. Es un día para motivar a que quienes fuman lo dejen, y quienes no, no empiecen. Buscamos generar nuevas rutinas, con actividades recreativas, manuales, gastronómicas, todo con el foco en la salud”, explicó la Dra. Mirta Castro, neumonóloga, rotaria y una de las organizadoras de la jornada.

Estadísticas que preocupan
Aunque no hay datos oficiales recientes, la médica fue clara: “Santa Cruz sigue estando segunda a nivel nacional en consumo de tabaco por habitante. Es una cifra que se mantiene alta, aunque venimos observando una leve baja en el consumo en los últimos años”.
El problema principal, según detalló Castro, no es solo la cantidad de personas que fuman, sino la edad a la que se empieza. “Estamos viendo que la edad de inicio del consumo de tabaco es entre los 12 y 13 años, y eso es sumamente alarmante. Muchos chicos comienzan a fumar porque lo ven en sus casas. En hogares donde se fuma, los adolescentes adquieren el hábito con naturalidad y muy tempranamente”.
Además, advirtió que el cigarrillo tradicional ya no es el único canal de consumo. El avance de los cigarrillos electrónicos entre jóvenes, incluso niños, preocupa cada vez más a los profesionales de la salud.
El falso mito del cigarrillo electrónico
Uno de los objetivos centrales de la jornada fue desmitificar las ideas erróneas que circulan sobre el cigarrillo electrónico, muchas de ellas promovidas por estrategias de marketing de las tabacaleras.
“El cigarrillo electrónico no es un método para dejar de fumar. No está aprobado, y de hecho está prohibido en Argentina, pero muchos no lo saben”, advirtió la doctora. “Contiene sustancias como vaselina líquida y propilenglicol, que son extremadamente irritantes para el pulmón. Los jóvenes lo consumen creyendo que es menos malo que el cigarrillo, pero es igual de nocivo o peor”.
Según detalló, el vapeo se ha instalado como una práctica social entre adolescentes, y muchas veces se lo percibe como “más cool” o “menos peligroso” por no producir humo ni mal olor. “Pero ese engaño es justamente lo que lo vuelve más accesible y peligroso. Muchos chicos empiezan a vapear incluso antes de probar el cigarrillo convencional, y sin saber que están incorporando una adicción muy difícil de revertir”.
Conciencia social y prevención
La Dra. Castro insistió en que la educación y la prevención deben comenzar en la infancia. “Nuestro objetivo desde el Rotary es que nuestros jóvenes tengan un futuro con calidad de vida. No queremos que enfermen por consumir una sustancia que, en muchos casos, empieza como un juego y termina en una adicción crónica”.
Durante la jornada se promovió el contacto con otras formas de bienestar: actividades físicas, talleres creativos, charlas informativas y espacios lúdicos, con el mensaje común de que se puede vivir mejor sin tabaco.
“La respuesta de la comunidad fue muy buena. La gente quiere saber, quiere entender. Y ahí es donde tenemos que estar: informando, acompañando, generando espacios para decidir mejor”, concluyó la profesional.






