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Grave hecho de abigeato: le robaron más de 30 ovejas a un dirigente rural en Santa Cruz

El ataque ocurrió en la estancia Moy Aike Chico, propiedad de Enrique Jamieson, presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos. Estiman pérdidas por al menos $3,5 millones.

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Un nuevo y preocupante episodio de abigeato tuvo lugar en Santa Cruz. Esta vez, el blanco fue la estancia Moy Aike Chico, ubicada a la altura del kilómetro 2555 de la ruta nacional N°3, a unos 60 kilómetros de Río Gallegos. El establecimiento pertenece a la familia Jamieson, y el hecho se conoció luego de que los propietarios detectaran animales robados y otros brutalmente sacrificados en el lugar.

Enrique Jamieson, reconocido productor rural y actual presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos, además de titular de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), confirmó que los delincuentes cortaron los alambres a ambos lados de la ruta para llevarse cerca de 30 animales. Algunos fueron faenados en el lugar y abandonados sin marcas, orejas ni señales, aunque aún conservaban la pintura identificatoria de la estancia.

“Del lado este de la ruta encontramos restos de unos catorce animales. Estaban despanzados, claramente sacrificados. Aparentemente no pudieron cargar todo y dejaron parte de la faena en el campo”, relató Jamieson. En el otro lado de la ruta, el productor halló una cordera maniatada, aún viva, que había quedado olvidada por los delincuentes.

Jamieson estima una pérdida económica de al menos $3,5 millones, solo por el valor de los animales. A eso se suman los daños en el alambrado y los perjuicios productivos por la pérdida de borregas de reposición.

“Esto no es solo un robo. Es el resultado de la falta de controles eficaces y de la escasa colaboración de algunos municipios. La carne robada se consume en las ciudades y no hay controles sobre esto”, denunció el dirigente rural.

El campo en cuestión está atravesado por 10 kilómetros de alambrado lindante con la ruta nacional, lo que complica su vigilancia. El hecho ocurrió a 30 kilómetros del puesto policial de Güer Aike, que cuenta con presencia policial permanente.

“Es un perjuicio enorme, no solo por lo económico, sino porque seguimos viendo cómo este tipo de delitos se repiten con total impunidad”, lamentó Jamieson, quien ya presentó las denuncias correspondientes.

Y concluyó: “Hoy me tocó a mí, mañana puede ser otro. Mientras no tomemos decisiones más firmes como provincia y como sociedad, esto va a seguir pasando. Da mucha impotencia”. (Con Info La Nación)

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